El crecimiento, la innovación, el comercio y la inversión han sido decisivos para ampliar la prosperidad global. La intervención defiende que Europa debe mantener un marco abierto y exigente: quien invierta en la Unión ha de respetar sus normas, pero sin levantar barreras que reduzcan crecimiento, empleo y oportunidades.

Sin competitividad no es posible la independencia económica europea
El apoyo directo a nuestras empresas mediante subsidios suena atractivo, pero no funciona. Lo que sí funciona es aprovechar nuestra investigación de frontera y convertirla en innovación de mercado.

