Jornada de trabajo del Grupo PPE del Parlamento Europeo sobre Impulso de la Competitividad Europea, organizada por el grupo de trabajo de Economía y Medio Ambiente.
Mantuvimos un debate clave: cómo garantizar que Europa siga siendo competitiva sin renunciar a la transición energética ni a nuestra soberanía industrial.
Mi mensaje fue claro: Europa no puede limitarse a regular. Necesitamos igualdad de condiciones, menos dependencias estratégicas, más innovación y una transición verde que acompañe a la industria, no que la asfixie.
Sin competitividad, no hay industria. Sin industria, no hay empleo. Y sin empleo, no hay Europa.
El sector de la automoción es paradigmático: representa industria, empleo y autonomía estratégica. Europa debe liderar la transición sin desindustrializarse. Eso significa más innovación, reglas justas y apoyo real al sector.
Gracias al Grupo PPE por impulsar este espacio de reflexión y acción. La competitividad europea no es un eslogan, es una condición imprescindible para el futuro común que queremos construir.


