La competitividad europea necesita un marco fiscal previsible y reglas que se apliquen por igual. La intervención distingue entre la autonomía tributaria de los Estados y las ayudas de Estado ilegales, que pueden adoptar la forma de subvenciones o tratamientos fiscales privilegiados y distorsionar la competencia.

Sin competitividad no es posible la independencia económica europea
El apoyo directo a nuestras empresas mediante subsidios suena atractivo, pero no funciona. Lo que sí funciona es aprovechar nuestra investigación de frontera y convertirla en innovación de mercado.

